De no saber a saberlo todo
Seré sincera... leyendo mi propio blog pienso que me quedé a medio camino de la evolución, pero actualmente estoy centrada en otras cosas.

La verdad me resulta muy agotador, vivir demostrando que mi trabajo está bien hecho.
Ese es el ambiente laboral del que reniego.

Si tienes que forzarlo, ahí no es.

Un día normal era pretender lavar todo el material del desayuno y escuchar las "linduras" del personal masculino, que cuando están en cocina se vuelven dioses.
Yo siempre he dejado que la peña se crea lo que le de la gana, mientras me respeten, por algo me llaman Señora.
Eso sí me lo gané no dejándome pisotear, poniéndole un par de rayitas, porque si no, me comían viva.
Yo era la única mujer en ese office, rodeada de machos varoniles adonis que creen que a base de chillidos pueden tener la razón.
Y que locura, debo admitir que no sé de donde me salía tanto poderío para poner en su sitio a esos almendrugos.
Llegué a la conclusión de que una mujer se hace, y más cuando los demás no quieren verte allí ni en pintura
Allí dentro llueven hostias verbales, entre los que llevan años y años en el mismo lugar.
Diría que al pasar por ahí, la vida me hizo más mujer.