El que se enamora pierde
Me gusta la teoría del amor, pero este blog es de hostelería.
Me pongo a reflexionar una mañana de esas donde el ambiente laboral es un campo de batalla, en plan la tercera guerra mundial, y es que ese ambiente es tan dañino que me causa crispación, es algo que no tolero, pero sin embargo pienso que nadie se atreve a poner un granito de arena para acabar con esa actitud entre compañeros.
Ese es el verdadero problema de que en algunas empresas, los trabajadores entren y salgan como Pedro por su casa.

Después de darle y darle al coco y que me saliera humo porque me estalló el lóbulo occipital de tanto pensar, logré comprender el teorema de Pitágoras dibujado en la pizarra.
Como aquella vez entré para cubrir las vacaciones del personal, nadie se dignaba a explicarme como debía armar los carros de catering, tuve que jugar a las adivinanzas y leer el pensamiento del equipo.
- Te lo explicaría pero... decía una cocinerita.
Pienso que a la compi se le olvidaron sus inicios como pinche, y a eso es a lo que me refiero cuando digo que ningún jefe o superior se atreve a erradicar, esas malas formas entre compañeros deben abolirse.
Por el simple hecho de evitar que se formen barullos o pérdidas de tiempo, cuando entras en alguna cocina, el equipo te debe explicar la faena, esa es la teoría, pero en realidad nadie está dispuesto a hacerlo.
Si no es por que llevo años en cocina, y porque me sé las artimañas de la gente cuando eres el "nuevo", hubiera salido ipso facto por la puerta el primer día, no me faltaban patitas.
Aunque me fui sí, pero de baja médica... Cuando volví recordé que debía haberme sacado el master como pinche de cocina en la universidad de la vida para comprender como debía de colocar los carros de cada servicio y sobre todo comprender al personal.
-¿Tienes zumo de melocotón? x2 x3 x1000.
- De melocotón solo tengo la papilla.

Me falta calle...
Hoy me acordé de ti
Después de unos días me echaron la bronca, y es que cuando plegué, el personal de la noche se chivó y no contentos con eso, aquella noche se fueron dejando las cámaras abiertas, como si hubieran vuelto a entrar.
-Te olvidaste de cerrar las cámaras...
-No sé que habrá pasado.
De ese momento no hubieron fotos.